Real Armería de Madrid
“Los antecedentes más inmediatos a la Real Armería se suceden cuando el rey Carlos I comenzó a recoger las armas familiares, aunque no fue hasta el reinado de su hijo Felipe II cuando se concibió el proyecto de la Real Armería, mandando construir el edificio al arquitecto Gaspar de la Vega. Finalmente trasladó la armería que existía a Valladolid, producto de almacenamiento dedicado por los sucesivos reyes de Castilla a lo largo de la historia en el Alcázar de Segovia. El proyecto fue continuado por los reyes sucesores, destacando las ampliaciones realizadas por Carlos III, que adquirió la colección de Jaime Masones y mandó instalar en la armería todas las armas y objetos militares repartidos por las dependencias del Real Patrimonio, y por Carlos IV, quien encargó diversidad de piezas a los armeros de la época para incluirlas en la colección. La colección reúne las armas personales de los reyes de España, y además alberga trofeos militares y presentes diplomáticos, que se mezclan entre tapices, cuadros y otras obras de arte. Armadura del rey Felipe IV, una de las piezas de la colección. Dentro de las piezas más destacables de la colección destaca la armadura y aperos completos que el emperador Carlos V empleó en la batalla de Mühlberg, y con los cuales fue retratado por Tiziano en el conocido retrato ecuestre custodiado en el Museo del Prado. Además, alberga otras piezas de armeros españoles como Eusebio Zuloaga, que ejerció el cargo de director de la misma”