Restaurante Monte Escorial
“No te imaginas que calidad, precio y valor de encuentran en un sitio que pasa desapercibido. Ambiente muy agradable, raciones bien cargadas y un servicio agradable. Lo visitaré más frecuente…”
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“No te imaginas que calidad, precio y valor de encuentran en un sitio que pasa desapercibido. Ambiente muy agradable, raciones bien cargadas y un servicio agradable. Lo visitaré más frecuente…”
“Lugar muy agradable y muy bonito ideal para comer, esta cerca del Palacio Real de El Escorial. El trato es correcto y la comida esta muy buena y no demasiado cara. Totalmente recomendable para comer.”
“Llevo 4 años camino de 5 viviendo aquí, solo puedo decir que es mi lugar favorito de todo el pueblo, su modestia solo hace honor a su profesionalidad, humanidad y sobre todo amabilidad. Cerveza fría siempre, vinos con un precio amable para los tiempos que corren y una sublime calidad. Los bocatas son kilométricos, la carta de raciones es variada y honorable en calidad, nunca defrauda. El personal es fabuloso, diligente y algo que se ganó mi cariño esque siempre tienen una sonrisa de oreja a oreja para cada uno de nosotros. Con mi familia lejos cada vez que voy me siento como en casa. Vanesa y su hermana son tan ejemplares como el dueño y padre. Gracias Toñin e hijas por vuestro tiempo sois geniales.”
“Muy buen japonés. Lo mejor el pollo karage, el sushi y la tarta de chocolate. Los camareros atentos, la comida salió muy rápido. La única pega es que no les quedaba salmón al acabar el fin de semana.”
“Cocina tradicional de calidad y ambiente acorde a su gastronomía, muy acogedor. Gran servicio y con ganas de volver a probar su famosísimo cocido !”
“Maravillosa noche de domingo por la capital. Bajar del autobús cenar estupendamente, en la pizzería Napoli y continuar paseo hasta el barrio de la estación... No habría otro mejor lugar que este chalé, en un día muy soleado y templado, y estando ya mediados de marzo. Cenando con calorcito . Una atención "excelente". De verdad!! Mi comida, que la pedí sencilla pero fue bien rica. Y de agradecer; el silencio y la intimidad de los otros comensales en el comedor de interior, fue genial. No paraban de hablar, si, pero solo se entendían entre ellos... Quizás más se las entendía a las jóvenes camareras en su hall. Normal!! Era tarde cuando apareci, en esa noche, y el grupo de servicio, ya más que cansadas, de tener que lidiar al mediodía con la bravura de los muchos testados sentados a las mesas al sol, eh toro eh, en la gran terraza exterior ... Gran día. Genial final con "Napoli".”