Escuela infantil Pitufos
“Hace 3 años llegué a esta guarde por las buenas reseñas, pero lo que realmente me ganó fue lo que sentí al cruzar la puerta: confianza, cercanía… familia. Empezó mi hijo mayor y, el año pasado, entró también el pequeño. Hoy, después de tres años años, toca despedirnos con el mayor y solo puedo sentir agradecimiento. Ha crecido aquí, ha aprendido a hablar, a compartir, a cantar, a abrazar… y, sobre todo, ha sido feliz. Gracias de corazón a todo el equipo por tanto cariño, por vuestra paciencia, por cada detalle, por ser su segunda casa durante estos años. Y porque lo seguirá siendo un año más para mi pequeño. Mari hace su trabajo con el corazón. Siempre atenta, no solo con los pequeños, sino también con los papás, facilitándonos todo lo que está en su mano. No solo transmite confianza, también tranquilidad, flexibilidad y un compromiso difícil de encontrar. Mi hijo se lleva recuerdos preciosos… y un trocito de esta guarde siempre irá con nosotros. No hay un sitio mejor para los primeros años de los pequeños”