La Taberna de griñón
“Mi primera vez en Griñón. Paseando , encontré la Taberna de Griñón y dije “aquí”. Está en una calle ancha de aprox 6-8 m. Tiene una terraza con toldos amplios que protegen del sol. Me pareció un sitio perfecto para comer y así fue. Me gustó que el dueño que sugiera lo mejor de su carta, adaptada a mis preferencias. Comi las alcachofas y un entrecot de vaca vieja. Las alcachofas muy bien, no era una ración escasa. La carne era de una calidad extraordinaria. Pedí al punto y llegó al punto+ , pero estaba tan buena, que ninguna queja. La combinación del dueño como maestro de ceremonias y el servicio fue espectacular. Una mujer joven servía las mesas y deberían elegir un altar para ella. Su capacidad de detectar cuando ele cliente quiere algo es prodigiosa. Estoy acostumbrado a lo contrario, pero ella tenía un radar especial. . No me quería ir. Muy recomendable.”