Restaurante Sopitas
“Cuando llegas a la puerta no te puedes imaginar la maravilla que te espera dentro. El restaurante tiene forma de bodega y unos apartados para comer en una intimidad especial. El personal no puede ser más atento. Si vas con niños, les preparan lo que necesiten si la carta no se ajusta a sus gustos. La comida está hecha con cariño y eso se refleja en los platos, que son exquisitos. Un acierto total el comer aquí.”