Edificio Mateu Orfila
“Una de las cosas que más agradezco es que justo ahí hay un restaurante con comida casera realmente buena. No es el típico comedor universitario con comida industrial: aquí se nota que cocinan con cariño y productos frescos. Siempre hay un menú del día variado, con opciones para todos los gustos. Los platos son abundantes, sabrosos y a un precio muy razonable, sobre todo para estudiantes. El ambiente es tranquilo, ideal para hacer una pausa entre clases o incluso para repasar apuntes mientras comes algo. La atención también es muy cercana, el personal es amable y te hacen sentir como en casa. Es, sin duda, uno de esos pequeños secretos bien guardados del campus. Si estás por la zona, te recomiendo que te pases un día y pruebes su menú. Vale mucho la pena.”