Faro de Finisterre
“Visitar el Faro de Finisterre ha sido una de las experiencias más emocionantes de mi vida. El paisaje es simplemente espectacular: acantilados impresionantes, el océano infinito y unos atardeceres que parecen sacados de una película. ¡No es casualidad que lo llamaran el "fin del mundo"! Ideal para desconectar, reflexionar y dejarse llevar por la energía del lugar. Si haces el Camino de Santiago, este es el broche de oro perfecto. El faro en sí tiene mucho encanto, y el entorno está muy bien cuidado. Hay espacio para aparcar, senderos para caminar y rincones donde sentarte a contemplar el horizonte. Recomiendo ir al atardecer, llevar algo de abrigo (el viento pega fuerte) y simplemente disfrutar. ¡Un sitio que hay que visitar al menos una vez en la vida!”