Hotel Rías Baixas
“Nos encantó el lugar por la atención recibida de la dueña desde la llegada hasta el día de marchar. Tanto la habitación como la zona bar/desayuno muy limpio y ordenado. Los desayunos francamente ricos, el croissant y el zumo de naranja los recordaré cada mañana. Además tienen 5 plazas de aparcamiento propias, si tienes suerte de coger una ya es lo máximo.”