Hotel Almirante
“Lo primero, destacar mi gratitud hacia todo el personal del hotel. Por causas inesperadas, tuve que acudir en silla de ruedas y muletas, y desde el primer momento me encontré con amabilidad, comprensión y colaboración, insisto, por parte de todos los miembros del hotel con los que traté. De corazón, muchas gracias. El único punto inaccesible desde mi capacidad mermada fue el acceso al restaurante, pues cuenta con un insalvable acceso de 8 escalones. La entrada principal también tiene una escalera, pero se puede acceder fácilmente desde la cafetería. Las habitaciones son amplias y confortables; las camas y almohadas, por su estado, parecen haber sido renovadas recientemente; igualmente, el mobiliario. Los rellanos están un tanto envejecidos; pero viendo el estado del resto del hotel, no tengo duda que también serán actualizados con el tiempo. Es evidente que se ha dado prioridad al confort del cliente. Sólo cabe añadir la muy buena calidad también en el restaurante (el cual conocí antes de mi lesión) y de la cafetería. Esta última cuenta con un menú del día (entre semana) para almuerzos más frugales.”