Taller J. Manuel Álvarez
“Todo bien: rápido, eficaz y buen precio”
Negocios 31–60 de 145
“Todo bien: rápido, eficaz y buen precio”
“Serios y atentos. Buen trabajo.”
“Puedes comprar los mejores barcos aquí, personal muy agradable.”
“MUY CONTENTO CON EL TRATO RECIBIDO POR PARTE DEL PERSONAL TANTO DE TALLER COMO DE OFICINA ME HICIERON LA DISTRIBUCION DE MI VEHICULO Y PUSIERON A MI DISPOSICION LAS PIEZAS QUE SUSTITUYERON ME AHORRE SOBRE 500€ RESPECTO A PRESUPUESTO DE CONCESIONARIO OFICIAL Y ME DAN LA MISMA GARANTIA. SIN DUDA VOLVERE A LLEVAR MI COCHE PARA MANTENIMIENTOS”
“Estupendos, muy profesionales. Me ayudaron con una avería de forma muy rápida y eficiente, y muy amables!”
“La primera vez llevé el coche por un problema con los cables del cambio de marcha y me lo solucionó en seguida. A partir de ahí ya no lo dudé. La rapidez y la eficacia de Bernardo y de todos los que trabajan en este taller es muy difícil de encontrar en otro sitio. 100% recomendable.”
“Serios, responsables, de palabra...hacen bien su trabajo. No puedo pedir más”
“Reparación de pinchazo rápida y fuera del horario muy agradecido”
“Buen trato siempre te aconseja lo mejor cambio de ruedas ect”
“Buen mecánico tanto de coches como de vehículos agrarios”
“Buenas atención taller muy recomendado”
“Muy buen profesional, explica las cosas con claridad.”
“Nuestra autocaravana se averió y la aseguradora la confió a este taller. Hicieron un diagnóstico excelente, pidieron las piezas rápidamente y repararon nuestro vehículo en dos días. Además, fueron muy amables y pacientes a pesar de que no entendíamos español. ¡Estamos muy satisfechos con el trabajo de todo el equipo!”
“Escultura muy bonita, en plena plaza del pueblo. Inaugurada en el año 2021. En homenaje al cineasta Chano Piñeiro, que fué un director de cine español. Principal impulsor del cine en Galicia y en idioma gallego. Fué un director autodidacta de la época de los 70. Ideal para hacerte una foto para el recuerdo.”
“La verdad de las veces que fui el trato fue correcto. Y el servicio de reparación rápido y de máxima confianza.”
“Francisco Asore: Escultor de Cambados 36630 Cambados, Pontevedra Francisco Hipólito Asorey González nació el 4 de marzo de 1889, en la localidad de Pontevedra, Cambados. Se convirtió en un escultor famoso y hoy en día es considerado por la crítica como una de las figuras más importantes de la escultura española del siglo XX. Aunque su estilo evolucionó con el tiempo, su obra es más conocida por el uso de fórmulas realistas influenciadas por el barroco castellano y la escultura popular gallega. Asore combina temas religiosos y populares, destacando la perfección de su obra con el color. talento innato Asore fue el octavo hijo de una familia adinerada y pasó una infancia feliz a orillas del río Arusha. La casa donde nació aún se conserva en Cambados, en la actual Plaza Asore. Mostró talento para el tallado desde que era niño y faltaba a la escuela muchas veces para trabajar. Sus vecinos le daban pequeños trabajos restaurando muebles de madera o pintando. A los 14 años su padre decidió enviarlo a estudiar al Colegio Salesiano de Sarria en Barcelona. Allí, el escultor Parellada se hizo cargo de su aprendizaje. Sus profesores quedaron asombrados de sus avances y obtuvo su primer premio en Barcelona. A los 17 años su talento lo llevó a trabajar como profesor de pintura en el Colegio Salesiano de Barracado, donde conoció al escultor Miguel Rúa. En esta localidad vizcaína tuvo un estudio de imagen que compartió con dos escultores vascos, de los que aprendió a trabajar el color sobre madera. Unos años más tarde se trasladó a Madrid, donde recibió sus primeros encargos importantes. Allí compartió pensión con el pintor Julio Romero de Torres, con quien entabló una estrecha amistad. Sin embargo, el ambiente artístico madrileño no le convenció y en 1918 se trasladó a Santiago de Compostela. En Santiago, Asore fue nombrado escultor anatómico de la facultad de medicina y acogió como discípulo a José María Acuña. Al poco de trasladarse a la capital gallega se casó con Herzasa Ferrero de Santiago. En 1940 fue nombrado académico de honor de la Real Academia Gallega y en 1944 de la Academia de Bellas Artes de Santa María del Rosario de A Coruña. Asorey murió en 1961 en Santiago de Compostela de silicosis, una enfermedad provocada por el polvo en los pulmones.”