A Cova Da Santa
“No pudimos estar más a gusto. Llegamos sin reserva y con perro, tuvimos suerte y había mesa en la terraza. Nos montaron una sombrilla (hacía mucho calor) y entre la sombra y la hierba estuvimos estupendamente. La camarera súper amable y atenta, pese al calor nos recomendó cocido gallego. 100% casero, es un negocio familiar y se lo hacen para comer ellos mismos, por lo que no pudimos decir que no. Fue lo mejor que pudimos hacer en el día, estaba ESPECTACULAR. Después nos comimos una tarta de crema de orujo casi igual de buena que el cocido. Me encantaría volver si vuelvo por la zona. Relación calidad precio bastante buena. El sitio está un poco escondido pero no es muy difícil. Busca un cartel y no tiene mucha perdida. Recomiendo ver el sitio completo, interior y exterior, merece la pena.”