Petite Bretagne
“Toda una sorpresa dentro de una zona bastante masificada. Con la terraza llena, el interior te sorprende con un local estilo años 30 del siglo XX con una vajilla para comer digna de esa época y productos más delicados de lo habitual. La crepe de licor de Naranja espectacular hasta para los jóvenes una vez se flambea. La masa de la de nata y chocolate muy jugosa y un tamaño que hace que los niños ponga muecas al cubrir el plato. Volveremos. Gracias.”