Casa Avelina - Bar Estanco
“Parada imprescindible en el Camino Inglés tras sufrir las pendientes en la etapa desde Betanzos. Es un bar sencillo, con pocas opciones para comer más allá de unos bocadillos, queso o algún embutido. Cierto que puede resultar algo decepcionante si esperabas un restaurante convencional. Pero la sencillez del local la compensan ampliamente con la calidez y familiaridad de la atención. Sin ni siquiera pedirlo te ofrecen un taburete para poner los pies en alto, bolsas de gel frío para relajar los músculos, y te hacen sentir como en casa. Carmen es una amable anfitriona siempre con una sonrisa que se gana a todos los peregrinos que pasan por su local, como demuestra la gran cantidad de comentarios y reseñas en distintas redes sociales. Es ella la que te pide que te hagas una foto con ella, e incluso tiene banderas de distintos países para hacérsela con peregrinos de distintas nacionalidades. Y por supuesto, café de pota con su aguardiente para bendecirlo. Sin duda representa lo que debería ser el espíritu del Camino, y que no es fácil encontrar entre tanto mercantilismo. Y aunque el precio pasa a segundo plano considerando todo lo descrito, además es muy razonable. No pases de largo que te lo pierdes”