Kbalia
“Desde el día que descubrí Kbalia, supe que había encontrado un lugar especial. Dicen que “lo que es bueno no necesita tiempo para ser demostrado” y no creo que haya mejor frase para sintetizar este lugar. A pesar de su breve trayectoria, este centro ecuestre ha conseguido crear un ambiente cercano y de calidad. La profesionalidad y dedicación de los trabajadores son increíbles y, especialmente, la labor de la profesora, María. María tiene un don para enseñar; es atenta, empática, cercana y tiene una capacidad extraordinaria para transmitir sus conocimientos y pasión por el mundo del caballo. Cada clase es única y consigue plasmar en los alumnos la esencia de la equitación; sabe adaptarse a cada persona y sacar lo mejor de cada uno (desde los más pequeños hasta los adultos). Otro aspecto a destacar son las increíbles condiciones en las que se encuentran los caballos de la escuela, con un cuidado individualizado que no es común ver en centros de equitación. Los caballos están en perfectas condiciones, no se abusa de su uso para las clases y los reparten según sus propias necesidades (además de la evolución de los propios alumnos). Kbalia va más allá de un centro de equitación; es un lugar en el que se crece en el deporte y como persona.”