Bar Casa Benito
“Muy buena atención, un restaurante con muchos recuerdos taurinos! La comida casera y muy rica. Precio normal”
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“Muy buena atención, un restaurante con muchos recuerdos taurinos! La comida casera y muy rica. Precio normal”
“El jefe era sequisimo pero estaba muy economico para pararse a desayunar en medio de un viaje sin mucho dinero o en planes de ahorro luego el ambiente era muy ruidoso al punto d q me molestaba bastante pero no ha sido tan malo.La tostada de paté extremeño lo he amado estaba riquisimo y las tostqdas de aceite, tomate y jamon serrano estaban riquisimas y en general muy bueno y economico.Bonito y barato”
“El dueño muy amable y atento. Pedimos el menú del día y todo estaba delicioso.”
“Nuestra experiencia ha sido muy positiva. Paramos a desayunar un lunes por la mañana, por lo que el ambiente era tranquilo. El pan de las tostadas era de muy buena calidad y el zumo de naranja abundante.”
“He tenido unas cuantas experiencias en mi primer paso por Mérida, y esta sin duda ha sido la mejor. El local estaba bastante lleno en comparación con sus vecinos para llegar a las 21h30, lo cual era presagio de que algo se estaba haciendo bien. La ambientación es muy agradable con luces que dejan ver lo que comes sin molestar la vista ni ser centro de miradas. Una gran terraza repleta de comensales y un interior que estaba muy bien climatizado pese a estar en plena ola de calor, en la terraza exterior cuentan con unos rociadores de humedad para rebajar la sensación de sofoco en una noche como ésta y en el interior un potente aire acondicionado te mete en otro ecosistema distinto al exterior, a tan sólo unos metros de distancia. La comida empieza desde que te sientas, en forma de tapa que viene con la bebida. Pedí un parrillada y media ración de chipirones, tarta y agua mineral. La parrillada constaba de dos pinchos bien llenos, unas costillejas fritas y careta de cerdo aqui denominada pestorejo, bien hecho y bien presentado, además venía con unas patatas fritas caseras muy acertadas. Los chipirones se deshacían, se podían cortar con el tenedor, bien de salsa verde, sin ser estridente. De postre una tarta casera de galleta multicapas bañada en chocolate, tuve que esforzarme en terminarla porque las raciones son muy generosas. La atención fue muy amable desde el principio, no tuve que esperar pese a ser hora punta. La plantilla se compenetra bastante bien y no vi malas miradas entre compañeros, algo que a mi en particular me destrozaría la experiencia. En especial destaca la atención de Cristina, una camarera morena y joven con una gran profesional dentro que parece mentira pueda caber en ese cuerpecito tan pequeño. Una experiencia que recomiendo por un precio razonable y confío en repetir antes de irme de estas bonitas y cálidas tierras. Buen provecho!!”