Caballito de Mar
“De casualidad, encontramos este hotel, y una maravilla, una pena que solamente pudiéramos alojarnos una noche. Veníamos buscando paz y tranquilidad, y buscamos hoteles solo adultos, primero fuimos al SWISS MORAIRA, un par de noches, y como nos quedaban días, y nos gustó Moraira, decidimos buscar para pasar otra noche más. Estando en este hotel, fue cuando descubrimos el Caballito, y nos lanzamos a reservar. El día que nos íbamos a alojar en él, tras desayunar en el SWISS, me llamaron para trabajar la noche siguiente de imprevisto, con lo que nos perdimos el desayuno en el Caballito, pero muy amablemente nos prepararon un pequeño picnic para llevar, no queríamos que nos pillase mucho atasco al cruzar Madrid y eran muchas horas de viaje. El hotel está genial, tiene pocas habitaciones, pero mucha intimidad. Es como estar en un pueblecito íntimo. Se encuentra en una montaña, en los alrededores de Moraira, en la zona no hay apartamentos, solo casas, algunas con piscinas más grandes que la propia casa, otras auténticas mansiones. Es una zona muy tranquila, y desde la que se divisa el mar. Tiene 2 piscinas de tamaño correcto para el número de huéspedes, el que tiene de capacidad. Básicamente, es para parejas que quieren paz y tranquilidad en un entorno idílico. Tiene muchas y diferentes zonas en el exterior para sentarse, para tumbarse, para tomar el sol, para tomar una cerveza, para leer, para jugar a las cartas, .... No probamos a ver si los repartidores de comida a domicilio llegaban hasta ahí, pero si nos hubiéramos quedado más días, ..... No apetece moverse de lo bien y agusto que se está. Siempre encuentro algo, pero esta vez, todo perfecto, nada negativo. El personal del hotel muy amable, nos trataron genial.”