De Sabors
“Entramos por casualidad paseando por el casco antiguo de Altea y fue una de las mejores sorpresas del viaje. En De Sabors cuidan cada detalle, desde la presentación hasta el sabor. Probamos varios croasanes y todos estaban recién hechos, con mucho relleno y ese punto crujiente perfecto. Pero lo que más nos sorprendió fueron las tartas: pedimos una porción de tarta de pistacho y otra de frambuesa con chocolate blanco… ¡espectaculares! Nada empalagosas, con sabores muy equilibrados y una textura cremosa que se nota que es casera. Además, el local es pequeñito pero muy acogedor, y la atención fue cercana y amable, se notaba que les gusta lo que hacen. No es el típico sitio turístico, aquí se nota la calidad de verdad. Repetiremos sin duda cada vez que volvamos a Altea.””