Hípica Restaurante -Dehesa Monteandres
“Reservamos un paseo de una hora para celebrar el cumpleaños de mi hija pequeña. La hípica es muy grande, con diferentes espacios y un bar-restaurante en el que nos tomamos algo mientras esperábamos. Nuestros guías fueron Noa y Loren, muy pero que muy majos. Nos explicaron como era eso de subirse a un caballo y nos acompañaron todo el camino. Las yeguas eran muy tranquilas y sorprende lo grandes que son. El paseo, de una hora, vale la pena para novatos como nosotros. Noa, que nos acompañó a los mayores, nos contó muchísimas cosas y soporto el "interrogatorio" al que le sometimos. La próxima vez nos quedaremos a comer. Una experiencia muy recomendable para nosotros que se hizo especialmente agradable por nuestros guías. ¡Hay que subirles el sueldo!”