Arándanos
“Fuimos a almorzar un poco de rebote y perdidos. La primera impresión es un barecito pequeño de pueblo. Al entrar estaba lleno y solo había una camarera. Creo que se llamaba Ruth. ( No lo sabemos cierto). Pensamos madre mía.. lleno una camarera nos dan las 14... Error por nuestra parte. La camare era una máquina sirviendo , atendiendo y preparando las cosas de barra a la par que simpática. Los bocadillos espectaculares de verdad y tenían opción sin gluten ( otro 10). El precio muy bien. El chico de la cocina también rápido, atento y con buena mano. Repetiremos aunque tengamos que ir aposta. 10”