La máquina de escribir
“Hacía mucho tiempo que no iba a un sitio con la atención tan cuidada, la verdad que fue un auténtico placer que estuvieran tan atentas, pero sin agobiar, que el servicio fuese fluido y se fijasen cuándo acababas un plato para traer el siguiente, dejando espacio tanto para disfrutar como para conversar. Los platos muy cuidados y el local era precioso. Tiene una terracita interior ideal para cuando haga más calor. La tabla de quesos estaba muy buena, dos eran más suaves y el último más curado, aunque soy de quesos más fuertes como el último, los otros dos estaban también muy buenos. Te indican el orden y está decorado con fruta, frutos secos y una tosta riquísima. Los canelones estaban realmente buenos, no sabría elegir entre los dos cuál me gustó más. Por realizar una crítica constructiva, las patatas del pulpo se podrían mejorar un poco y quizás les faltaba un poco más de pimentón, pero eso también va por gustos, entonces no puedo decir nada. Estaba muy bueno. Repetiré sin duda”