Restaurant Mirambell
“La sensación acogedora, comer en casa de tu abuela en el pueblo que llena la mesa de cosas exquisitas bajo el pretexto de que te quedarás con hambre, muy buena elección. El menú muy ajustado de precio para la cantidad de comida y de tan buena calidad. La crema caliente y el pan como entrantes para calmar el apetito muy acertado, la sopa nos supo a gloria después de un día lluvioso y frío, las costillas en su punto y el postre sorprendentemente bueno. Me gustó que, sabiendo la posición y las vistas, no hayan cogido pretensiones e inflado los precios, cosa que se agradece hoy en día esta cercanía y familiaridad a buen precio. Si he de poner un pero, el local, pasado un tiempo se llenó de humo proveniente de la chimenea, esto hizo algo incómoda la última parte de la comida, pero arreglando la chimenea, este problema es un mal menor, ya que el resto fue perfecto.”