Bar El Tropezón
“el último refugio donde aún te preguntan ¿lo de siempre? Aquí no vienes solo a comer o beber: vienes a recordar que todavía existen bares donde saben tu nombre, tu tapa favorita y cómo te gusta el café. El Tropezón tiene ese ambiente familiar y cercano de los que ya no quedan, con clientela que parece de casa aunque vayas por primera vez. La caña bien tirada, las tapas con carácter, y una barra donde siempre hay alguien dispuesto a charlar de fútbol, política o de lo mal que duerme con este calor. El suelo resbala un poco, pero es parte del encanto: si no te tropiezas, no has vivido la experiencia completa. (Es broma!) Recomendación: siéntate sin prisa, pide vermut con tapa y deja que la vida pase despacio. Como debe ser.”