Restaurante Corpus
“Un templo del disfrute. Desde que entras hasta que te vas. Por cómo comes, cómo te atienden, cómo es el local. La comida es espectacular. Sencilla y sofisticada a la vez. Creativa y apegada a la tierra. La especialidad son los arroces y se te deshacen en la boca. Cada vez que he ido he probado uno distinto y ninguno decepciona: con gambas y calamares, con costilla de cerdo, con carabineros, con bacalao y oreja (sí!), arroz negro con chipirones... Los aperitivos son sorpresa y realmente sorprenden. Te sirven con cariño y cercanía. Te hacen sentir como en casa. Y tienen una terraza a la sombra de los árboles que es un lujo. Todo a un precio muy asequible para ese nivel de calidad.”