La Sala de Farners
“Hacía tiempo que queríamos venir a La Sala de Farners a comprobar si era cierto los comentarios tan buenos que tiene este restaurante, y por fin hoy nos decidimos. La Sala es un local dedicado a la brasa, y efectivamente, quedamos encantados, desde el minuto uno en que nos atendió Adam. Su simpatía ya hace que te sientas cómodo y con ganas de comer. Antes de empezar nos obsequiaron con un vasito de gazpacho con picatostes, cortesía de la casa mientras esperamos el primer plato. Teniendo en cuenta que a mi el gazpacho no me suele gustar por el pepino, éste vasito sí que me gustó ya que el pepino no estaba muy remarcado. El primer plato era una ensalada para compartir de queso de cabra, aparentemente sencilla, pero muy rica, a destacar el tomate cortado en finas lonchas, el queso y el toque de bacon, que queda genial. De segundo, mi mujer probó el magret de pato a la brasa, cortado en rodajas y hecho en su punto, con ese toque ahumado que lo hacía tan rico. Yo probé una pata de pulpo a la brasa con parmentier que estaba espectacular, qué cosa más buena! Todo aquello acompañado con un buen albariño y unas buenas tostadas. Para rematar, nos comimos dos xuxos, uno de crema y el otro de chocolate, a cuál más rico! Eran xuxos grandes también presentados a cortados a rodajitas y acompañado de dos chupitos de ratafía. No es un sitio barato, pero que pagas a gusto porque lo vale, después de lo bien que comimos y la atención que tuvimos. Por último, destaco también que el local es un sitio muy agradable, confortable, sin ruido de gente, y con una decoración vintage que nos gustó mucho. Está claro que repetiremos.”