Eth Restilhè
“Este restaurante me encantó por el ambiente tan acogedor que tiene, con mucha madera y ese toque de montaña que pega tanto en el Valle de Arán. Fuimos a cenar después de un día de senderismo y la verdad es que apetecía un montón. Pedimos una tabla de embutidos de la zona y me sorprendió la calidad del jamón y el fuet, muy buenos. De segundo probamos el cordero al horno, que estaba tierno y con un sabor espectacular, acompañado de patatas caseras. También pedimos una trucha a la plancha y se notaba que era fresca, muy bien cocinada. El servicio fue atento sin agobiar, y la relación calidad-precio me pareció bastante ajustada teniendo en cuenta que muchos sitios de montaña se suben bastante. Es un sitio al que volvería seguro.”