Almadraba Park
“Ya son 5 años seguidos viniendo a este hotel y cada vez que vuelvo me enamoro más. Las vistas al mar son de ensueño, mires por donde mires te dejan sin palabras. Desayunar con esas vistas es un auténtico lujo y las cenas, con su vino, son simplemente deliciosas. La piscina es enorme y el ambiente tan tranquilo que desconectas por completo. Además, tienes acceso directo a la playa, lo cual es comodísimo. Pero lo que de verdad hace especial a este lugar es el cariño con el que los dueños lo atienden: te hacen sentir como en casa desde el primer momento. Es un rincón perfecto para descansar y disfrutar… ¡por eso siempre quiero volver!”