Caprabo
“Esta bien para comprar. Hay para elegir productos.”
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“Esta bien para comprar. Hay para elegir productos.”
“Quiero tomarme un momento para reconocer al equipo del Caprabo y agradecer públicamente la labor tan impecable que realizan cada día. No es solo un supermercado: es un lugar donde la eficiencia, la responsabilidad y el trato humano se sienten desde el primer momento. Los empleados no solo cumplen con su trabajo, lo viven. Son espontáneos, atentos y extremadamente eficientes, capaces de mantener el lugar organizado, limpio y con una energía que contagia. Se nota que hay un compromiso genuino, una dedicación real y una calidad humana que marca la diferencia. Da gusto entrar y sentir que uno es atendido con profesionalismo, pero también con cercanía. Esa mezcla no se aprende en manuales: nace del corazón, del respeto por el cliente y del orgullo por hacer las cosas bien. Empresas así son las que inspiran, las que motivan y las que demuestran que cuando hay un buen equipo, todo fluye de manera natural. Mi reconocimiento absoluto para este grupo de trabajadores que, sin proponérselo, elevan el nivel y hacen que la experiencia sea siempre increíble. Gracias por su humanidad, su compromiso y por demostrar que la excelencia sí existe. Me gusta porque soy Cliente habitualmente y me tratan con un buenos días una buena tarde y una buenas noches siempre eficaces algo que ningún otro establecimiento de toda Barcelona ni de Europa lo verás”
“Pasé a comprar una bebida fría y encontré justo lo que buscaba. Buena variedad y el precio, muy correcto. Fue rápido y sin problema.”
“Limpio, buena atención y a veces atiende Mia Khalifa”
“No entiendo las quejas sobre esta tienda. La gracia de este comercio es que abre a horas en que otros supers de confianza no están abiertos y eso hace que para imprevistos vaya de lujo. A mi siempre me cobran lo correcto y el trato de las chicas en caja es amable.”
“En relación con la reseña de Francesca Molinet, quisiera dejar claro que el señor negro que pasa las mañanas delante del establecimiento se llama Luke y efectivamente es una muy buena persona, que además ayuda siempre que puede. Le conozco personalmente y puedo decir, porque así él me lo ha dicho, que toda la gente de esa tienda le trata muy bien y está muy a gusto con ellos. Y, obviamente, es falso que no le dejen sentarse en el escalón de la fachada. Yo mismo estuve ayer con él un rato sentado en ese mismo escalón.”