La Taverna
“Llegamos por casualidad con nuestras motos y paramos a almorzar. Iván nos trató tan bien, que cada vez que pasamos por aquella zona, es obligado ir a almorzar allí sus desayunos vikingos. Sobran las palabras. Hemos vuelto en un año, unas 7 u 8 veces. Ya nos conoce hasta la gente del lugar. Entrañables todos.”