Bar Restaurante Cros
“Ahora que estamos todavía en época de resaca cinematográfica, tengo que deciros que hoy, y gracias a mi amigo Rober, he descubierto a un perfecto desconocido; “a perfect unknown”. Ambos llevamos vidas ajetreadas, ni mejores ni peores que las de cualquiera, pero sin duda muy muy ajetreadas. Por eso, de vez en cuando, en aquellos momentos en que Cronos lo permite, buscamos una burbuja atemporal y tratamos de masticar cada uno de los segundos y los minutos en que estamos juntos para disfrutar de nuestra amistad que procede de los albores de los 80. Rober ha elegido hoy el Restaurante Cros en Argentona, un bar/restaurante de barrio, con todo lo que ello indica, tradición, solera y un ambiente variopinto y heterogéneo en el que sólo queda excluído aquél cuya condición humana no le permite entender como funciona realmente el mundo. Y ahí es donde reside la magia y el encanto de este local; ambiente sencillo, diverso, cercano y humilde. Muy buen producto, trabajado con horas de esfuerzo, sacrificio y con la voluntad de satisfacer y ofrecer la excelencia a cualquiera que se siente en una de sus mesas, desde ex-futbolistas reputados, pasando por la más insigne y destacada burguesía del Maresme, hasta personajes de las novelas ejemplares de Cervantes como pudieran ser Rinconete y Cortadillo. Rober y yo teníamos unas ganas tremendas de disfrutar de una buena mesa que nos acompañara hoy en nuestros años de amistad. Hemos pedido unas cervezas y unos entrantes para empezar, que si unas olivas de cortesía, que si unos torreznos, que si unos magníficos calamares a la andaluza… en fin prolegómenos varios para llegar a un sublime arroz meloso de solomillo y foie que no está en la carta y que hemos podido degustar gracias a algún que otro personaje digno de mención que nos sirvió en su día de avanzadilla (DM). Por muy buena que sea la calidad de las fotos que acompañan la reseña, éstas no pueden describir el trato familiar, excelente y acogedor que hoy hemos recibido aun siendo unos perfectos desconocidos, tanto por parte de todo el pesonal de la sala como por parte del equipo de cocina, que son los que consiguen que los fogones conviertan el fuego en alquimia y en verdadera magia. Mención aparte merece Dani, cocinero y responsable de este maravilloso local, tiene esa mirada arreojada y esa chispa en la distancia corta que le permiten a él y a todo su equipo hacer de este lugar un restaurante para mí y a partir de hoy absolutamente memorable. Hemos pagado 93,5€, Teniendo en cuenta que además de todo los platos y cafés hemos degustado un vino de la D.O. Ribera del Duero crianza “La Capilla”. Es un lugar , como ocurre con nuestra casa y nuestro barrio, al que volveremos seguro, sin ningún género de dudas. Gracias a todas las personas que hacen posible este negocio. En un día especial para Rober y para mí han conseguido que hoy “llamáramos a las puertas del cielo” aun siendo “dos perfectos desconocidos”.”