Jardín Botánico de Barcelona
“La visita al Jardín Botánico de Barcelona fue un verdadero respiro en medio del ritmo urbano. Situado en la montaña de Montjuïc, el jardín se despliega en terrazas que aprovechan la pendiente natural del terreno y ofrecen vistas sorprendentes tanto del puerto como de la ciudad. Desde el inicio me impresionó su planteamiento: no es un jardín botánico convencional organizado por criterios taxonómicos, sino un recorrido por paisajes vegetales de las distintas regiones del mundo que comparten clima mediterráneo, lo que le da una coherencia temática y una identidad propia. Caminar entre los distintos ámbitos —California, Chile, Sudáfrica, Australia y el propio Mediterráneo— fue como emprender un viaje botánico alrededor del planeta sin salir de Barcelona. La variedad de especies, algunas de formas y colores inesperados, se combina con un trazado moderno y funcional que respeta tanto el paisaje natural como la experiencia del visitante. Uno de los aspectos que más me sorprendió del Jardín Botánico de Barcelona fue su arquitectura paisajística. Inaugurado en 1999 y proyectado por el equipo de arquitectos Carlos Ferrater, Josep Lluís Canosa y los paisajistas Bet Figueras, Joan Pedrola y Dani Freixes, el diseño aprovecha con inteligencia la topografía en pendiente de Montjuïc. Los recorridos se articulan mediante terrazas, muros de contención y caminos diagonales que permiten al visitante desplazarse de forma natural entre las distintas áreas, al tiempo que se generan perspectivas muy variadas sobre las colecciones vegetales. La arquitectura no busca imponerse, sino integrarse, funcionando como un marco discreto y elegante que organiza el espacio y convierte al jardín en un paisaje cultural tanto como botánico.”