Akelarre Euskal Taberna
“Hoy el plan era solo playa… pero ya sabéis cómo son los momentos que se dan sin buscar. De vuelta a casa, paramos a hacer un vermut y justo en la mesa de al lado sirvieron unos mejillones que nos dieron tanta envidia, que no pudimos resistirnos. Pedimos unos mejillones a la marinera y, de verdad, qué salsa. Insuperable. Aunque la mayoría venían cerrados, el camarero nos explicó con mucha amabilidad que no es temporada, aunque eran frescos del día. Agradecemos su sinceridad y cercanía. Y ya que estábamos tan a gusto… decidimos quedarnos a comer una paella. ¡Un acierto total! Rica, sabrosa y en su punto. El trato del personal ha sido excepcional: amables, simpáticos y muy atentos. Nunca habíamos estado, pero nos han hecho sentir como en casa. Lo recomiendo con los ojos cerrados, y por supuesto, volveremos. Gracias por convertir un simple alto en el camino en un momento especial.”