Baños Termales El Lavadero (El Safareig)
“Este lugar se ha convertido en uno de mis rincones favoritos. No es grande, pero tiene todo lo que necesitas para una experiencia genial: un encanto especial, personal amable y atento, vestuarios, agua que parece mágica y unas vistas que te hacen olvidar de lo diario, tanto dentro como fuera. ¿La pega? El silencio brilla por su ausencia. Y eso que hay carteles por todas partes pidiendo que se respete… pero nadie los lee (o eso parece). Para mí, el silencio es clave en un sitio así, es lo que convierte un buen baño en una experiencia casi espiritual. Si algún día consiguen que se guarde ese silencio… será, sin duda, un auténtico refugio de paz. Un pequeño paraíso… si tan solo la gente susurrara.”