Llar d'Infants Petit Sant Marc
“Cuando elegimos Petit Sant Marc ya habíamos visitado todas las escuelitas del barrio. No tenía referencia de ninguna y buscaba un lugar donde mi hija pudiera incorporarse -ya estaba avanzado el curso- y que pudiera aprender y desarrollarse sintiéndose cómoda y feliz (lo que todos los padres, ni más ni menos :). En ninguna de las otras guardes había tenido la sensación de que se iban a comer a los peques -unos sitios tenías unas cosas buenas y otros, otras-, y pensé que la elección iba a estar difícil, pero entonces di con Empar y su equipo. El día que las conocí estaban ilusionadas preparando una actividad que hacen cada año, una "noche de convivencia" con los de P2 en la que se lo pasan pipa. Pensé en el nivel de confianza que tenían que tener los padres y sobre todo LOS PEQUES para que les apeteciera volver voluntariamente un fin de semana. Me pareció una pista estupenda para saber cómo se encontraban los niños allí. Lo que después conocí fue un un equipo fantástico al frente del cual está una persona magnífica, Empar. Con sus más de cuarenta años de experiencia mantiene una capacidad de escucha, una ilusión y una humildad encomiables, soy súper fan, jaja. Las educadoras son magníficas y todos los días, cuando llevo y traigo a mi hija, me llama la atención la sonrisa que siempre tienen todos, adultos y pequeños (que hasta la reciben con saltitos y abrazos, son un amor!!). Los niños están felices allí, no sé qué más se puede pedir. La escuelita parece más un espacio familiar (en cuanto a su estructura y trato con los peques) que un espacio al que tengan que ir porque no les queda otra. También tienen inglés, huerto, actividades con agua en verano, de creatividad, psicomotricidad, etc. pero la mamá o el papá que vaya a conocerlos verá que allí no están por "vender" la escuelita -algo que sí me encontré en otros centros-, sino por dedicarse 100% a ellos en un entorno de lo más acogedor. Esto es único, no lo vi en ningún otro sitio, y también son los únicos que tiene DE VERDAD grupos reducidos, con lo que la atención personalizada está asegurada. Escribo todo esto -y podría seguir con más alabanzas pero no quiero aburrir- porque estoy muy agradecida por el trabajo tan bonito que hacen y eso lo veo en mi hija, que siempre había estado conmigo en casa y pasar a una escuelita no era un paso sencillo. De corazón os digo que si podéis tener una plaza en Petit Sant Marc, cogedla. El amor y el cuidado con el que acompañan el crecimiento de los peques es totalmente honesto.”