Residencia universitaria Inmaculada Barcelona
“He estado 3 años de mi vida en esta residencia y no pude ser más feliz, sin duda, los mejores años de mi etapa universitaria. Es una residencia donde sí se cumple "ser una familia", conoces a amistades que te llevarás para siempre, con las que veía las finales de OT en una de las salitas que tiene la residencia destinadas para ello, y donde encuentras mucha familiaridad y cariño con el resto de Hermanas que se preocupan por ti. Yo que vine desde Murcia para estudiar en Barcelona, tardé muy poco el sentir el calor del hogar. Al inicio, tuve muchas dudas porque en otra anterior residencia (del Opus Dei) recibí un trato nefasto. Pero en RMI, todo lo contrario, recibí el cariño de todos desde el primer día hasta el último, y en parte, gracias a la Hermana Fuensanta, quien se ha preocupado por mi siempre y de quien he recibido un trato excepcional. Me he sentido muy querida y espero haber estado yo también a la altura! Os deseo lo mejor. Almu, la de la 302.”