Tikai
“Teníamos muchos miedos cuando el peque empezó la escuela, pero a los pocos días de ir a tikai, estábamos encantados tanto nosotros como el peque. La libertad de movimiento, la cura, la atención a las pequeñas rutinas, la manera de relacionarse con los niños y de explicarles los límites hacen que además de un lugar adónde "estar" tikai sea también un lugar donde crecer. La verdad es que nunca cambiaríamos nuestra elección por otra opción. La ratio peque/ adulto es adecuada permitiendo en cada momento un control de los niños. Las actividades propuestas aptas para el rango de edad, y la felicidad con la que el peque entra a la escuela por la mañana es impagable...”