4 Puntes
“Es un lugar muy acogedor. Cuando fui no había nada de gente y no entiendo como puede ser así, debería estar lleno siempre. Pero a lo mejor eso forma parte de su encanto. La decoración está genial, la cocina está a la vista y esto transmite una sensación muy familiar. La señora que hacía de camarera es un encanto y nos trató de forma muy educada y amable. Por lo que hace a la cocina el chef es un crack. Nos sorprendió con platos con ingredientes que parecen no combinar pero al hacerlo es un manjar para el paladar. Recomiendo las ensaladas y los arroces.”