La Cucanya
“Un reencuentro con recuerdos y una grata sorpresa Volver a La Cucaña después de más de 10 años ha sido como abrir un capítulo querido del pasado… pero con un giro bonito y actual. Iba muchísimo con mi familia cuando era pequeña, y volver ahora, viendo cómo ha cambiado el espacio, ha sido realmente especial. Han renovado el interiorismo por completo y el resultado es precioso: acogedor, elegante y luminoso, sin perder ese aire familiar que siempre tuvo. El ambiente invita tanto a una comida tranquila como a una celebración informal. Lo mejor es que, pese al paso del tiempo, la calidad-precio sigue siendo excelente. Platos sabrosos, bien presentados, por un precio más que razonable. Se nota que han sabido evolucionar sin perder la esencia. Me alegra mucho ver que no todo lo bueno desaparece o se estropea con los años. En este caso, ha mejorado. Volveré, y esta vez no dejaré pasar otros diez años.”