La casa dels ocells
“Si la paz que se respira y se siente en este pequeño rincón de la Segarra tuviera precio, sería impagable. Desde el gran trato de los anfitriones, la habitación, las vistas, la cena y desayuno, así como dejarnos llevar a nuestra perrita, como decía, no tiene precio. Absolutamente recomendable, desconexión total, paseos relajantes, y porque no, un vinito tinto en la terraza que invita a soñar. Mil gracias por todo. Volver es una apuesta segura.”