Bar Bahía
“Muy bien todo y la dueña muy simpática”
Negocios 5.431–5.460 de 8.545
“Muy bien todo y la dueña muy simpática”
“Las patas y los pinchos muy ricos , las hamburguesas son espectaculares diferentes a todas las que he probado juegan con el dulce y el salado tanto la gourmet con queso de cabra y la especial con el pan de hogaza casero y cecina. Los camareros son jovenes muy atentos y agradables. La terraza es fantástica para ir en familia hay un parque y una tirolina para que disfruten los niños sin preocupación. Las vistas al antiguo castillo de la Mota desde la terraza y la vegetacion hacen que la sea un lugar magnifico para pasar las noches al fresco.”
“Estupendo local para comer. Pedimos el menú diario, sopa de pescado y marisco riquísima, consomé de primeros, carrilleras, pimientos rellenos y lubina de segundos, todo maravilloso, además nos dieron a probar el solomillo ya que es la especialidad, todo un placer para el paladar. Muchas gracias”
“Bar mítico del barrio de "La Antigua" Acogedor y agradable. Pinchos varios,desde unos boquerones riquísimos,pasando por adobos,plancha,guisos... Muy recomendable”
“Desayunos muy ricos a buen precio. He de decir que cada vez que voy nunca llego a la tortilla de cecina y queso de cabra y no desistiré hasta probarla. No sirven en mesa, pero sólo como comentario, no es que sea malo. Pongo 4 estrellas al servicio porque la primera vez que fuimos tuvimos que pedir los zumos porque se les había olvidado y como respuesta nos pusieron uno en vez de dos (pedimos dos desayunos más el pinchon de tortilla). Pero es un detalle, imagino que tenían mucho jaleo ese día”
“Una experiencia para repetir (y recomendar sin dudarlo) Hemos comido en la terraza Malaespina – Juan Segundo y ha sido una auténtica maravilla. El restaurante está ubicado justo al lado de la majestuosa Colegiata de Toro, en un rincón con tanto encanto como historia. Las vistas al Duero y al puente de Toro desde la terraza son de postal; un lugar perfecto para relajarse y disfrutar con todos los sentidos. Pedimos una milhoja de calabacín y un cachopo que estaban deliciosos, bien presentados, sabrosos y con una calidad sorprendente. Acompañamos con un vino de Toro (¡espectacular!) que completó una comida redonda. Pero lo que realmente hace especial este sitio es el trato humano. Nos atendió Juneisi, una camarera cubana atentísima, encantadora y súper eficiente. Nos trajo todo tan rápido que ¡ni me dio tiempo a terminar el cigarro antes de que llegara la comida! Estábamos solos en la terraza y nos hizo sentir como reyes: amable, profesional y con una energía muy especial. Además, los precios son más que justos para la calidad de la comida, el servicio y el entorno. Todo ha sido ágil, sabroso y con un ambiente perfecto. En resumen: comida riquísima, atención de 10, entorno de ensueño y precio muy razonable. Un sitio al que sin duda volveremos y que recomiendo con los ojos cerrados.”