Naturale
“Entramos a comer un buen día de agosto... y por exclusión, porque los que queríamos estaban cerrados o llenos..¡y qué bien! Los camareros son encantadores, hacen todo lo posible por satisfacer al cliente, con buen humor. Las raciones son muy generosas: un salmorejo, flores de alcachofa y una ración de costilla de vaca vieja a baja temperatura..... y entre dos adultos no pudimos acabarlo. Sin postre. Todo buenísimo, pero las flores espectaculares, con su huevo to de codorniz y topete de foie...delicioso!”