Museo de Historia de Arévalo
“Recomiendo su visita porque es un museo interesante y gratuito, pero sobre todo por la amabilidad del señor de la puerta”
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“Recomiendo su visita porque es un museo interesante y gratuito, pero sobre todo por la amabilidad del señor de la puerta”
“El personal amable y profesional. Te reciben de manera familiar y el camarero que nos atendió increíble. Comimos tostón (paletilla) espectacular ñ, nada grasienta acompañado de ensalada y patatas La leche frita espectacular”
“Estuve pasando una semanita en el estudio de la planta baja. Tienes todas las comodidades para sentirte como en casa. Además la casa se encuentra en pleno centro, cerca del castillo y es fácil aparcar cerca. La comunicación y atención por parte de la anfitriona también muy bien. Un 10”
“Uno de los restaurantes imprescindibles en tu visita a Árevalo. El ambiente invita a disfrutar de una carta ajustada a las expectativas. Entrantes de calidad y un cochinillo con un asado perfecto. Buena atención en sala. Carta de vinos correcta. Sin duda sigue mereciendo una parada.”
“Estuvimos de visita por Arévalo un grupo numeroso de personas y me gustaría destacar la atención y la profesionalidad del personal de la oficina de turismo, así como de toda la red de museos en general de la villa. Y de manera muy especial Cristina con su clase magistral y sus explicaciones en la iglesia de Santa María. Muchas gracias por vuestro buen hacer.”
“No conocía este local, fue una recomendación si pasaba por Arévalo y salí gratamente satisfecho. Es un local con solera, se nota por su diseño que tuvo una gran época en el pasado, ahora la decoración quedó un poco anticuada pero eso no es un problema una vez probada la fantástica comida. La especialidad es el cochinillo y el cordero, pero los revueltos de ajetes con gambas o la morcilla con piñones son una delicia. Relación calidad precio es correcta, comes bien y pagas lo justo, incluso menos de lo que esperas. El menú cerrado de 30 euros es una gran elección. Sin duda que si pasáis por Arévalo, El asador Goya es un acierto.”
“Dependiendo si te atiende uno u otro puede ser un trato neutral o excelente. Nunca por el momento malo. Ana es fantástica, lo llena todo con su buen hacer, ella hace apetecible ir. Pinchos buenos, buena carta de vinos local acogedor con amplia terraza. Actualizado: A finales de 2022 maravilloso!!!”
“Estuvimos el fin de semana y estuvo todo genial. La habitación grande, muy bien decorada y cómoda. El personal atento y amable y el desayuno estuvo bien.”
“Raciones generosas una comida exquisita y los empleados muy amables desde luego un gran sitio para un gran apuro”
“Acogedora y bonita casa rural en un entorno tranquilo para pasar buenos ratos con amigos o familia. Nos hemos alojado varias veces y volveremos a repetir pues los propietarios son flexibles con la hora de salida y siempre dan facilidades en todo lo que hemos necesitado. Nos gustó el pádel del pueblo gratuito y casi para nosotros pues en invierno no hay apenas habitantes.”
“Buen sitio para tomar un café y un pincho. Tenían una gran variedad de pinchos con muy buena pinta. Tomamos 2 cafés y 2 pinchos de tortilla (muy rica y jugosa) y a muy buen precio! Tiene terraza grande aunque no atienden en la terraza.”
“En las tierras recias de Castilla la Vieja, do los campos dorados susurran cantares de antaño y el aire trae ecos de hazañas ya idas, hallé al fin posada digna del más ilustre paladar: El Tostón de Oro. Y no en balde tal nombre ostenta, pues cuanto allí se sirve es oro puro de los fogones. El local, cual alcázar de buen gusto, muestra ornamentos modernos que, sin desdeñar lo actual, rinden tributo al equilibrio y la hermosura. Sus muros relucen con limpieza y frescura, como si cada piedra fuera cuidada por manos de damas diligentes. El espacio es amplio como los campos de batalla y huele a nuevo, a mimo, a cocina honesta. Sus viandas… ¡oh, sus viandas! Son canto de juglares y suspiros de frailes golosos. Cada plato llega presto a la mesa, servido con gala y primor, como si fuera ofrenda ante el altar del apetito. La variedad de manjares es tal que el más exigente comensal hallará en ellos gozo: carnes tiernas como confesiones de doncella, pescados jugosos cual ríos en deshielo, y guarniciones que acompañan como fieles escuderos. Los postres, por su parte, son obra de alquimistas del dulce. Cada bocado, una poesía; cada sabor, una historia de amores eternos y pecados veniales. La calidad de cuanto se ofrece es notoria, no sólo al gusto, sino al ojo, pues la presentación es digna de corte real. Ubicado en parte noble de la villa, de fácil hallazgo para caminantes y jinetes por igual, cuenta con aparcamientos cercanos, como si la villa entera se rindiese a su fama. Y todo ello a un precio justo, más que razonable, que honra la mesa sin vaciar la bolsa. Así, alzando mi copa en nombre del buen yantar, dejo aquí testimonio de este hallazgo glorioso: ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️ 5 estrellas quedan firmadas por mano de El Trovador de las Reseñas, Caballero andante del Buen Comer, y cronista de los sabores del Reino.”