Fruterías Conchi
“Buenas tardes. Hoy he estado en la frutería Conchi, de Manuel Azaña, a realizar mi compra semanal. Cual es mi sorpresa cuando veo a una de las dependientas habituales muy disgustada y al preguntarle el motivo, me cuenta que un cliente le ha puesto una reseña muy negativa el pasado sábado, 13/07/2024. Ella me ha contado su versión y en cuanto he llegado a casa, he leído dicha reseña. La verdad es que el cliente no especifica la forma en que le contestó, y decir que le trató como si fuera tonto, es simplemente una percepción subjetiva, en ningún caso describe los hechos. Cuando uno va a publicar una reclamación, debería ser lo más explícito posible, para poder así llegar a un entendimiento. Es comprensible su malestar si encontró alguna pieza en mal estado, estoy segura de que la dependienta no lo hizo con mala intención. Sin embargo, el cliente sí la advirtió antes de que se las diera. Me gustaría haber visto el tono en el que se lo dijo. Y no contento con eso, cuando volvió, dice que tuvo que, cito textualmente, "soportar su mala cara y su soberbia". Lo que está claro es que el cliente acudió, desde el principio, con una actitud beligerante, puesto que ya la amedrentó con ese comentario antes de que le sirviera las naranjas, y le faltó al respeto cuando volvió para que se las cambiara. El cliente no siempre tiene la razón. En el momento en que se pierden las formas, se pierde la razón. Todos tenemos que ser conscientes del calor que hace y que el género puede malograrse. Pero con volver y decírselo educadamente es suficiente, te lo cambian y ahí termina todo. Tratar así a la gente que nos atiende no está justificado. El cliente puede elegir comprar en ese establecimiento o irse a otro. Lo que no es admisible es el trato que le dio a la dependienta, ni mucho menos, hacer leña del árbol caído, escribiendo reseñas que hacen mucho daño y pueden afectar gravemente a su puesto de trabajo. Nadie se merece perder un trabajo por una reseña, que habría que valorar si es cierta o está "adornada", fruto del resentimiento del cliente. Lo dicho, con no volver lo tiene hecho, pero por favor, que no juegue con los sentimientos ni el trabajo de las personas, no se lo merecen. Todo mi apoyo al personal, y muy especialmente, a la dependienta, que no puede ser más dulce y encantadora, y que aguantó estoicamente los comentarios de ese cliente, incluida su reseña.”