Glasa
“Decidí acudir simplemente por haber visto fotos de la carta. Sin ánimo de ofender es un bar de barrio con un comedor muy normalito en cuanto a decoración y mobiliario. No te dejes engañar. Lo que importa es el buen yantar y de eso saldrás muy contento. Platos típicos pero con un toque ¿indio? muy sutil. Todo sabroso pero lo que me terminó de ganar fue la tarta de queso. Madre mía. Jugosa a rabiar no esos trozos de tarta que te ponen en otros lugares que parecen trozos de hormigón con sirope barato. A esta no le hace falta nada. La camarera amabilísima. Una grata primera visita de las vendrán muchas más.”