Cande Alberto
“Me gusta por la amplitud de horario, además tienen mucha paciencia con los niños, las peluqueras siempre están pendientes de que te guste el trabajo que están haciendo y se ajuste lo más posible a lo que has pedido. En contra podría decidir las cabinas que están un poco viejas, y si siguen dando masajes podrían poner un sillón reclinable con agujero para meter la cara. Por lo demás por mi parte ningún problema”