El Brasero
“Íbamos en ruta y paramos de casualidad. No teníamos reserva pero nos dijeron que si no nos importaba esperar que nos ponían una mesa. El trato fue muy bueno, como en casa. Con los niños se portaron muy bien. La comida muy buena. Comimos una ensalada de tomate ventresca y piquillos, unas mollejas ( que tuvieron la deferencia de ponernos unas pocas más al ver que la ración primera había salido un poco pequeña) y una parrillada de carne. Los postres tanto el helado de pistacho como el mousse de oreo, todo muy rico. Y sobre todo a reseñar el trato, desde el camarero que nos puso la mesa como la camarera que nos sirvió en todo momento, realmente amables y eso que estaban con el restaurante a tope. Aun así todo fueron buenas caras y amabilidad. Gracias!”