Henis
“El pueblo, que no conocía, precioso y tranquilo. El bar, típico lugar que se llena según la hora, con diferentes ambientes. Decidí comer para probar una comida de casa, como la que haría cualquiera de nuestras madres, y acerté. La cocinera, un encanto. La ensaladilla rusa, en un plato más que generoso, exquisita. La carne, se deshacía en la boca, todo ello en un comedor pequeño y aislado de cualquier ruido, lo cual es un plus a añadir.”