Koker
“No tengo palabras para describir mi experiencia, junto a mí tía, en esta tienda. Según entras hay dos chicas hiper amables y amigables con una sonrisa que, ya de momento, te alegran el día; sigue avanzando el "voy a echar un vistazo" y, sin agobiarte pero atendiendote, con mucho tacto empiezas a entablar una relación muy cerca e inexplicable con estas personas que DE REPENTE parecen tus hermanas, así de la nada!. Al final y tras dos horas de charla amena e interesante entre todas las personas que ahí nos encontramos llegamos al mostrador pagamos y me fui con una sensación loca de querer volver todo el rato. Gracias porque hacía años que no tenía tal experiencia en una tienda. Amenazó con volver porque sois la caña y vuestra ropa me requetechifló”