Goretti Rodríguez Psicóloga
“Me considero una persona con suerte y, en este caso, no podía ser de otra manera: caer en las manos de Goretti. ¿La mejor decisión a finales del año pasado y principios de este? Sí, sin lugar a dudas. Nunca había puesto un pie en la consulta de un psicólogo porque mi forma de ver la vida siempre me ha permitido gestionarme emocionalmente sin dificultades, o eso pensaba yo. Sin embargo, cuando tocas fondo y pierdes esa visión, te sientes perdida, consumida y desnuda ante una maraña de ideas, pensamientos, expectativas y vínculos que te desgastan; y todo ello se te hace un mundo. Me he entregado al 100% como paciente poniendo en práctica todas y cada una de las actividades y herramientas que Goretti me ha ido pautando. Hemos llegado a la raíz del problema, que no era tan complejo, pero sí era necesario escarbar hondo en la tierra: con ella esto ha sido un proceso de (re)conocer(me), y no un desafío. El día de ayer me dio el alta y esto es lo que he aprendido/conseguido: 1. He vuelto a recuperar la alegría por las pequeñas cosas del día a día, que es lo más importante. 2. Querer luchar por tener la razón no te va a llevar a nada. 3. No puedes ni debes querer cambiar a las personas. 4. La perfección y la autoexigencia solo te bloquean, mientras que entregarte al proceso de hacer las cosas, salgan como salgan, es más divertido y más gratificante que no hacerlo por miedo. 5. La historia, y creencias, de otras personas es de esas personas: no tuya. 6. Tú ya eres más que válida y merecedora. 7. Tener uno o varios "lugares seguros" a los que volver: sean tangibles o no. 8. Resultado: VOLVER A MI CENTRO, ESTAR EN PAZ. Para finalizar, me queda la tranquilidad de que sé que ella va a estar ahí si en algún caso el suelo vuelve a tambalear. No obstante, el camino ahora me toca seguirlo sola, pero con mucha más sabiduría que cuando creía que yo tenía que poder con todo. ¡Spoiler!: no tienes que poder con nada; puedes elegir vivir y disfrutar aprendiendo. Y, como magia, todo se va poniendo en su lugar, a veces más rápido de lo que te imaginas. ¡Gracias por todo, Goretti!”