La Cantina de Villalegre
“Una comida principesca. Fabada y arroz con leche, un manjar. La ventresca de bonito, tres cuartos de lo mismo. El servicio fue, de verdad, estupendo. Volamos desde Gran Canaria y directamente al restaurante. Se trata de la antigua cantina del apeadero de Villalegre, ampliada. De vez en cuando se oye un silbido de tren o se siente la trepidación, lo que le añade ambiente. Me quedé sin probar los callos (me han dicho que son buenísimos), así que habrá que volver.”