Bar La Tuizana
“Maravilloso. Paramos de casualidad porque la niña estaba llorando y fue el primer sitio en el que pudimos parar y qué gusto, nos trataron de lujo e incluso le regalaron unos aspitos a la niña. Lo único malo que no aceptaban tarjeta y como somos de Madrid y allí apenas pagamos con efectivo, no teníamos, pero fuimos a sacar dinero y se fiaron sin problema. Vamos que me he guardado el sitio por si volvemos a pasar por la zona. Ojalá fueran así todos los bares de Madrid, donde se ha perdido esa cercanía con la gente.”